La batalla final: Organización Vs. Tiempo

La organización es una de las reglas más poderosas en la vida diaria de un profesional de los eventos. Es la base desde donde poder desarrollar todas las actividades importantes sin perdernos en el camino. Organizar tu día te permite aumentar la productividad y crear las condiciones necesarias para planificar el tiempo. En puestos de trabajo como el nuestro, donde tenemos que desarrollar diferentes proyectos de manera simultánea, la organización es una condición sine qua non.

La productividad profesional de cualquier persona empeora sustancialmente con el desorden y, además de afectar al estado de ánimo, aumenta las posibilidades de crear malentendidos y desgaste con los compañeros de trabajo. La no planificación y el desorden puede hacerte perder datos importantes y en el momento que necesitas encontrarlos, llega el caos. Sin organización, perdemos la practicidad y la confianza en nosotros mismos y nos encamina a una perjudicial actividad corporativa. En este sector, todo detalle cuenta, todo está conectado.

Cuando nos organizamos, estamos creando una plataforma para todo lo demás. Sin organización es imposible tener disciplina, enfoque y lo más importante: ¡TIEMPO! El tiempo es algo extremadamente valioso, nos permite pensar, estudiar y analizar nuestras actividades diarias. Nos obliga a salir de la rutina y nos permite tener ideas valiosas para mejorar nuestros propios procesos o tener ideas creativas sobre el contenido o nuestros formatos de rutina profesionales. Por antiguo que sea el refrán, y por repetido que pueda parecer, en nuestro sector: el tiempo es oro.  

La gestión del tiempo es, sin duda, la más crucial y más difícil de llevar a cabo en cualquier proceso de organización. Administrar el tiempo es encontrar el equilibrio entre el desempeño de nuestras funciones y el cumplimiento de nuestras responsabilidades. Como en cualquier faceta de la vida, por supuesto, pueden ocurrir imprevistos, pero al administrar de forma eficiente nuestro tiempo, podemos disminuir el impacto causados por ellos. Crear hábitos saludables de planificación y organización diaria es, por lo tanto, extremadamente importante.

Solo a través de la organización es posible tener una visión global y nos dará la oportunidad de evaluar qué es una prioridad para ese día y qué no, por lo que si surge algo urgente, podremos reorganizarnos y adaptarnos el día para evitar cualquier retraso. El resultado de toda esta tarea, cuyos hábitos se pueden ir adquiriendo poco a poco si no somos lo suficientemente organizado, es la posibilidad de desarrollar una planificación a corto, mediano y largo plazo y ser capaz de anticipar situaciones y, así, poder evaluar escenarios futuros con precisión.